Fecha de Caducidad

Fecha de Caducidad por Lalo Loez es sin duda un texto que explica muy bien la conceptualización que se tiene sobre el paciente con cáncer

No podía dejar pasar la oportunidad de presentarles a todos los que leen esta página una de las lecturas sin duda más elocuentes, clara, perfectamente explicada y con un toque muy ameno sobre como muchisima gente ve a los pacientes que estamos en proceso de recuperación de cáncer, definitivamente esta reflexión de Lalo López es, dicho coloquialmente, LA NETA..., Muchas gracias Lalo por permitirme tomar este texto de tu BLOG "Diario de un Guerrero" a continuación les comparto el Link, ojalá puedan regalarse un tiempo para leer más de este magnífico BLOG.  http://lalolopez.tumblr.com/

Fecha de Caducidad

(ilustración: Héctor Hernández)

Una realidad innegable es que el cáncer etiqueta. Desde el momento en el que a alguien se lo diagnostican, para los demás deja de ser una persona, un amigo, un hermano y automáticamente se convierte en una persona con cáncer, un amigo con cáncer, un hermano con cáncer, un lo que quieras con cáncer.

Las etiquetas no son buenas porque predisponen, pero la peor de todas es la que se genera cuando el cáncer es avanzado, me refiero a la Fecha de Caducidad.

Sí, como la leche y los yogurts, los pacientes de cáncer avanzado suelen tener, para los demás y muchas veces para ellos mismos, una Fecha de Caducidad impresa en la frente, en la espalda o tal vez en las nalgas.

“Abrácese antes del 15 de julio del 2016” ,    “No haga negocios con él después del 30 de mayo del 2017”,   “Expira el 8 de agosto del 2018.  Manténgase en refrigeración”

Un ejemplo: Después de tres semanas de estar haciendo todo lo relacionado con mi tratamiento, regreso al club del cual soy socio. Ahí me encuentro con un conocido que obviamente ya sabía de mi caso y visiblemente incómodo, como cuando vas a un velorio y no sabes qué decirle a la viuda, intenta hacer lo correcto: me da la mano, me dice que siente mucho la noticia, que no me preocupe, que todo va a salir bien y que le eche muchas ganas. Es decir, el discurso estándar para estos casos.

Lo curioso es que todo este speech lleno de positivismo te lo dice con una cara de “estoy viendo a un zombi”, es decir, a un güey que no está muerto, pero tampoco vivo del todo. La razón es clara, no podía dejar de ver mi Fecha de Caducidad (creo que la tengo en la frente porque nunca me volteó a ver las nalgas).

Lo más cagado del caso es que este compañero, tiene 30 kilos de más, toma desde las 9 de la mañana hasta que se va y además fuma y mucho. Si nos hicieran estudios, apuesto a que con excepción del cáncer saldría bastante mejor que él en todos los indicadores.  

De hecho, siendo justos, el rollo se lo debí haber echado yo a él: “Me enteré que eres una bomba de tiempo con patas y en cualquier momento puedes caer fulminado por un ataque masivo al miocardio, con una cirrosis hepática, enfisema o cáncer de pulmón o bien morir embarrado en la carretera manejando pedo. Lo siento mucho, no te preocupes, todo va a salir bien, cuentas conmigo… blah… blah… blah”.

La diferencia es que, para la sociedad, yo ya tengo fecha de caducidad y él todavía no.

No tengo duda de que la etiqueta de Fecha de Caducidad es una de las principales causas por las que muchas personas no logran superar la enfermedad. Y no porque los demás lo piensen sino porque el afectado pueda llegar a creerlo. Si te dejas meter en la cabeza que te queda un tiempo limitado y preestablecido de vida, lo más probable es que así será.

Lo que más me llama la atención del caso es que, sin afán de sonar negativo sino pragmático, desde que nacemos empezamos a morir. Sin embargo, nadie se aflige por ello, al menos nadie normal. ¿Por qué? La mayoría porque no tenemos idea de cuánto tiempo nos queda. La inconciencia nos protege. Sin embargo, cuando la mentada etiqueta surge de pronto estamos súper conscientes de que nos podemos morir. ¿No me digas? Qué novedad.  No chingues, esa es la única cosa segura que sabemos desde que nacemos.

La Fecha de Caducidad le da a la gente una sensación de saber cuando alguien se va a pelar, pero absolutamente nadie sabe cuando ocurrirá esto. Tener una enfermedad grave no cambia lo anterior y tenemos cientos de miles de desahuciados que superan su enfermedad para demostrarlo.

Y no sé, pero tener algún tipo de aviso a mí me parece una ventaja y no al revés.

Gacho que salgas a correr todos los días porque quieres vivir cien años y un día un micro en sentido contrario te deje planchado en la banqueta.

O que salgas tan temprano a cerrar el negocio de tu vida que ni despedirte de tu familia pudiste y nunca regresaste porque te dio un infarto en tu escritorio.

Saber que tienes un problema por grave que sea, siempre te da la oportunidad de hacer algo, de hacer mucho. Desde luchar por sanarte, hasta arreglar tus asuntos pendientes, pasando por: aprender, realinear tus prioridades, aprovechar mejor el tiempo, pasar más tiempo con los tuyos, entender los por qués y para qués y darle sentido a muchas cosas.

La Fecha de Caducidad es especialmente cruel cuando proviene de los médicos porque la hace más “oficial”.

Queda claro que ningún doctor le da esas terribles noticias a su paciente buscando darle en la torre o para ver qué cara pone. Lo hacen porque las estadísticas lo indican. Cuando le dan un pronóstico de vida a un paciente que lo solicita, están compartiendo las probabilidades que las estadísticas muestran. Cuando no le dan muchas posibilidades de sobrevivir a alguien es porque el 95% de los pacientes en esa situación no lo hacen.

Sólo hay un detalle que nadie debe olvidar: No somos una estadística. No somos un yogurt, somos una historia de éxito en espera de ser contada.

Todos tenemos la misma posibilidad de ser parte de ese 5% y nadie tiene derecho a decidir lo contrario, mucho menos tú mismo.

Si la estadística dice “De cada 100, solo el 5% sobrevive” lo que pienso es: “Qué mala onda, sólo 5 la vamos a librar”. Digo, las probabilidades de ser el espermatozoide ganador eran aún menores y mírenme, aquí ando. Y ustedes también.

Y si con esa actitud no te alcanza para ser del 5% que se cura, seguro te alcanzará para ser del 30% que vivió 10 años más que el promedio o del 20% que vivió 15 años más.

Como dicen los libros que he leído: Acepta el diagnóstico, nunca el pronóstico.

Si en vez de dedicarnos a temerle a la muerte nos dedicamos a amar la vida sin importar su duración, no sólo aumentaremos la posibilidad de que ésta se prolongue sino lo que es más importante, haremos que valga mucho más la pena.

No debemos estar tranquilos por no saber cuando nos toca, debemos estar tranquilos porque estamos ocupados viviendo.

¿Y qué podemos hacer con las etiquetas?

Cómo dijo Don Draper, el personaje principal de Mad Men, una de mis series favoritas, “Si no te gusta lo que se está diciendo, cambia la conversación”.

Tal vez no puedas eliminar las etiquetas pero seguro puedes modificarlas.

Escribir este blog fue mi transformador de etiquetas. Lo hice pensando principalmente en mis hijos, en Pachy y en mi familia, pues desde el principio quise que vieran esto como lo que es, un obstáculo, no una tragedia. Quise que me acompañaran en esta aventura de vida, compartir con ellos lo que pienso y siento y todo lo que vaya aprendiendo en el camino. Me propuse que través de esta experiencia conocieran a la mejor versión de mí que puedo ofrecer.

Esa era la etiqueta que quise y logré cambiar. Hoy mis hijos, mi esposa y el resto de mi familia estamos disfrutando esta historia en vez de sufrirla. No sabemos el final de la película pero todos estamos convencidos que será un trilladísimo final feliz de Hollywood donde salen los letreros al final diciendo “Eduardo se sanó completamente y hoy vive con su familia en Vermont (los gringos seguro no dejarán que ocurra la historia en Atizapán) con cuatro perros”.

Con eso yo me daba más que por bien servido pero inexplicablemente ahí no acabó todo. El blog también cambió para siempre cómo ve la gente mi caso. Antes de él, todas las llamadas que recibía repetían el guión que narré al principio, es decir, todas las personas me llamaban para sumarse a mi enfermedad: “Lo lamento, estoy contigo, ánimo, suerte”. Hoy, toda la gente que me contacta lo hace para sumarse a mi sanación “¡Qué increíble, vas a ganar, gracias, felicidades, vamos!”.

Y ya para rematar, el blog también me ha dado una ventaja injusta que jamás podría haber obtenido de otra manera. Me refiero a los millones de kilowatts de energía positiva que he recibido de tantas y tantas personas a partir de él.

Debemos dejar de pensar que vivir más años es igual a tener una mejor vida. 90 años o 50 en la dimensión del tiempo absoluto son exactamente lo mismo: un pestañeo, lo importante es preguntarnos ¿qué vamos a dejar en ese tiempo?

Estoy determinado a lograr que el resto de mi vida sea la mejor parte de mi vida. Te deseo que puedas hacer lo mismo.

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Erika Reveles | Respuesta 28.11.2014 00.37

Cada que te leo me motivo :)

Charly Felici 18.12.2014 15.54

Hola Erika, Soy Charly, muchas gracais por visitar el site y que es un buen elemento de motivación, un abrazo..

Marisol Rubí | Respuesta 07.11.2014 20.00

Cuando tuve cáncer el doctor me dijo que si sobrevivía, quedaría como un monstruo, ya sabes, la sutileza de los doctores, gracias a Dios no fue así.

Charly Felici 10.11.2014 21.59

Que sutil....la verdad es que también eres un ejemplo de lo que justo hablamos aquí aprender a sobreponernos hasta a comentarios como el de tu doctor...abrazooo

Marisol Rubí | Respuesta 07.11.2014 19.57

Te felicito por ese gran valor, fuerza y voluntad para salir adelante, a pesar de los pronósticos de sobrevivir a esa horrible enfermedad, te mantuviste en pie

Charly Felici 10.11.2014 22.00

Bueno, pero tu también!! Algo debimos hacer bien y eso hay que reconocerlo entre nosotros...

Caty Alos | Respuesta 07.11.2014 12.48

Me encantó!! tienes toda la razón, además aceptar el diagnóstico y no el pronóstico es lo mejor porque hay muchos casos con mal pronóstico que terminan bien.

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Comentarios

23.02 | 11:31

Si tienes algo muy específico déjame saber igual y puedo ayudarte mejor

...
23.02 | 11:29

Si te duele mucho el estomago, mi esposa un día me preparo un jugo de nopal con naranja y fue genial, jamás volvi a sufrir de eso

...
23.02 | 11:27

Pero siempre es bueno atender los malestares, las químios son muy particulares, cada paciente reacciona diferente aún con el mismo medicamento

...
23.02 | 11:26

Hola Narhalie,
Yo solo para el estomago llegue a tomar algo, todo lo demás me lo aventé a martillazos, mi doctor un día me dijo, mientras más duela es mejor.

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