3 familias y un funeral

3 familias y un funeral

No encontre mejor imagen para ilustrar un camino donde poder dejar huella

En esta página María Fernanda ha querido mostrar con este ensayo que pasa alrededor de las personas y las familias cuando el cáncer te arrebata a alguien a quien quieres.

No encontré nada mejor a manera de prologo que unas líneas que escribió mi abuela, las tomare prestadas para reflexionar un poco sobre la importancia de dejar huella, lo importante que es dejar un rastro.

"Cada rastro será una afirmación, un testimonio. Una constancia de que se puede dejar algo aun en la tierra ,más indiferente, más revuelta, deja un rastro y habrás encontrado la forma de quedarte. Tienes que dejar un rastro. Un rastro de tu pie de caminante que diga; "Por aquí pasé, aquí estuve, esto hice. Y fue duro. "Porque crear, hundir el pie en la tierra y levantarlo mil veces es un esfuerzo, un desdoblamiento y un dolor.Tienes que dejar un rastro. Un rastro de tu pie de caminante. Pon entre la forma de tu talón y la de tus dedos, la forma de tu alma."

Gracias Abuela.

 

Ensayo por María Fernanda.

3 familias y un funeral

Por María Fernanda Moreno Quintana

 Es una tarde fría, llena de emociones encontradas y recuerdos que uno quiere aceptar en su mente pero al mismo tiempo borrar. Estamos en la iglesia esperando que empiece la misa de cuerpo presente de Juan, el esposo de mi mamá.

El ambiente es confuso, hay mucha gente que se conoce pero al mismo tiempo no tiene nada que ver una con la otra. Tanta gente que formó parte de su vida y que fue cerrando círculos conforme pasó el tiempo. Todo esto se encierra en 3 familias, 1 viuda, compañeros de trabajo y amigos.

Juan padeció de cáncer de próstata que hizo metástasis en los huesos por varios años, en donde siempre estuvo consciente de su problema y la agonía era cada día más fuerte. Murió sabiendo, desde que le diagnosticaron un mes de vida,  eran sus últimos momentos  y gracias a eso pudo despedirse de sus 6 hijos pero sobre todo de su último amor, mi mamá.

Mi mamá padeció con él todas las etapas de la enfermedad y sufrió emocionalmente todo lo que conlleva tener a un enfermo de cáncer en casa. Pero no sólo el cáncer afecto a mi mamá, también modificó todo a su alrededor.

El cáncer es un enemigo fuerte, que se presenta de diferentes maneras a lo largo de la vida. No tiene compasión ni distingue raza, posición social, edad o sexo. Ataca de de igual manera a todos afectando la salud, la economía y la estabilidad de un hogar. Así como puede unir a las personas, puede llegar a desencadenar pleitos irreconciliables.

En mi caso, el cáncer jugó una pieza fundamental para poder entender mi papel dentro de esta familia que se formó a raíz de que mi mamá conoció a Juan. Al principio fue difícil aceptar esta situación porque en el fondo, todo hijo de divorciado tiene la esperanza de que sus papás se reconcilien, pero conforme fueron pasando los años esto quedó atrás.

Juan se convirtió en la pareja de mi mamá y esa era  la nueva realidad de nuestra familia. “los tuyos, los míos y los nuestros”, perecía chiste pero a lo largo de los años, Juan y mi mamá lograron una convivencia entre todos bastante agradable, ya que cada uno por su lado, le dio espacio a sus hijos y nietos respectivos.

En los primeros años, yo iba a visitara a mi mamá a Tequisquiapan donde vivía en la casa de Juan. Pasamos momentos muy agradables ya que mis hijos disfrutaban de la compañía y del lugar. Él era una persona muy alegre, con gusto por la lectura y la naturaleza, por lo que mi hijo el mayor se hizo su amigo de inmediato al mostrarle el huerto y los insectos que había en la casa. Yo también empecé a llevar una relación cordial ya que también compartía el gusto por la lectura. Cuando llegábamos a ir los fines de semana, me prestaba un libro y yo otro a él.

Pero toda esta tranquilidad se vino abajo cuando el cáncer de próstata de Juan hizo metástasis en los huesos. Un fin de semana llegamos y ya no pudo acompañar a mi hijo a sus paseos por el jardín porque no podía caminar y la atención de mi mamá se dividía entre la enfermedad y la familia.

Mi mamá fue la que más perdió dentro de todo este proceso porque llegó un momento en el que tuvo que dedicar tiempo completo a cuidar a Juan. Ya no pudo viajar a ver a sus nietos y cuando íbamos a tequis, la mayor parte del tiempo estaba ocupada.

Juan trataba de salir a convivir con nosotros, siempre con una sonrisa pero en su mirada se notaba el eterno dolor que sentía. Nunca lo vimos quejarse y siempre nos recibió en su casa con mucho gusto hasta el final.

En mi casa se vivieron muchos sentimientos encontrados, sobre todo porque mis hijos empezaron a hacer preguntas sobre la enfermedad y la muerte. Sentían cierta compasión por Juan, sufrían por lo que estaba pasando, pero al igual que yo no sabían qué sentir, ya que también tenían otro abuelo, mi papá.

Siempre manejé la situación de que Juan era el esposo de tita y que era su amigo para no dar explicaciones tan complicadas para su edad. Funcionó bastante bien hasta que apareció el cáncer ya que Juan se había convertido en parte de nuestras vidas pero al mismo tiempo él tenía su familia. En ese sentido, preferí apoyar a mi mamá y ver siempre por lo que estaba sintiendo.

En cierta forma, el cáncer me arrebató por un año a mi mamá. Fue horrible verla sufrir al lado de Juan, correr de un lado para el otro y perder momentos de su familia que no van a regresar. El cáncer es cruel, demandante y caprichoso. Hace que las personas se muevan a su ritmo y egoísmo.

Fue doloroso saber que mi mamá estaba pasando por un momento tan difícil y al mismo tiempo saber que tienes que ceder tu tiempo con ella para que pueda estar enfocada en lo más importante que en ese momento era Juan.

El día que Juan murió fue de sentimientos completamente encontrados. Sentía una gran tristeza por haber pedido un gran amigo, por mi mamá pero al mismo tiempo sentía que no debía involucrarme ya que todo el tiempo en mi cabeza se presentaban las opiniones de los demás. Pero siempre lo que más me preocupó fue la situación económica y emocional de mi mamá.

Gracias a Dios, ella quedó bien económicamente y lo emocional va trabajando poco a poco. No se puede superar una situación así de la noche a la mañana y lleva buena relación con los hijos de Juan ya que siempre vio por el bienestar de su papá.

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Charly Felici | Respuesta 29.03.2015 15.20

Mi estimada Maria Fernanda. Muchas gracias por participar de este proyecto, sin duda, a veces se necesitan encontrar las palabras para momentos tan difíciles

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Comentarios

09.04 | 18:51

Hola... Yo siempre te he admirado y Dios tienen un propósito en tu vida eres una guerrera Dios te siga bendiciendo a ti y a toda tu familia....

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05.04 | 14:52

Hola Jenny , Doy gracias a Dios por tu vida y en verdad me sigues enseñando tu vigor, tú alegría , siempre he admirado tu osadía, yo quiero ser tu amiga

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23.02 | 11:31

Si tienes algo muy específico déjame saber igual y puedo ayudarte mejor

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23.02 | 11:29

Si te duele mucho el estomago, mi esposa un día me preparo un jugo de nopal con naranja y fue genial, jamás volvi a sufrir de eso

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